lunes, 15 de octubre de 2007

LA PLANEACION EN EL JARDIN DE NIÑOS

1. La planeación en el jardín de niños

De acuerdo a Salinas, “Planificar significa pensar sobre lo que se puede hacer, y ello viene determinado por las percepciones que los profesores tienen sobre lo que se debe hacer, y sobre sus propios alumnos y el contexto en el que se trabaja”

Planear, en el PEP 92, es prever en el presente para el futuro. Consiste en la toma anticipada de decisiones que conduzcan al logro de propósitos deseados. Evaluar es valorar la realidad comparada con lo deseado, para identificar la distancia existente entre ambos, lo real y lo deseado. Son procesos interdependientes; la planeación parte de una evaluación, la evaluación sirve para planear.

Aquino(1999) señala que “la planificación debería representar y ha representado siempre la explicación de los deseos de todo educador de hacer de su tarea un quehacer organizado, científico y mediante el cual pueda anticipar sucesos y prever algunos resultados, incluyendo por supuesto la constante evaluación de ese mismo proceso e instrumento”

Contar con este instrumento anticipador (plan) da cuenta de que el docente ha querido darle sistematización y organización a su tarea. Es una acción necesaria e imprescindible, cualquiera sea el nivel en el que nos desempeñemos y, sobre todo, en el nivel preescolar, donde gran parte de la tarea se desenvuelve en el marco de la “espontaneidad” e “improvisación”, que aunque “bien intencionados”, han llevado a la desvalorización y pérdida de la intencionalidad pedagógica. La planificación en el nivel inicial contribuye a dejar de lado el trabajo artesanal de la educadora para convertirse en un labor profesional.

Esto no significa que las experiencias de la educadora sean dejadas de lado sino que cobran sentido al ser reflexionadas a la luz de fundamentos teóricos.

El proceso de planeación y evaluación en el jardín de niños tiene sentido a partir de entender que lo deseado son los propósitos de la educación preescolar, sus habilidades y actitudes, y que se llega a ellas a través de conocimientos y prácticas habituales. Por ello, las decisiones que constituyen la planeación, deben llevar a los niños y las niñas a poseer conocimientos y realizar por sí mismos las prácticas habituales de cada propósito, y la evaluación valorará si lo han logrado o no.


La adquisición de conocimientos y la realización por sí mismo de las prácticas habituales, son el eje sobre el cual giran la planeación y la evaluación, por lo que es indispensable para planear y evaluar, definir claramente cuáles conocimientos y prácticas habituales tienen que adquirir los niños y las niñas en un determinado tiempo, ya sea en un año, en dos, en tres o bien en una semana, un mes o medio ciclo escolar.

Los momentos en los que lleva a cabo este proceso de planeación ‑ evaluación en el jardín de niños son:

Una evaluación diagnóstica, cuyo propósito es conocer el punto de partida de la tarea educativa. Esta evaluación permite reconocer, por un lado, las habilidades y actitudes que poseen los niños a través de observar lo que conocen y lo que practican sin ayuda. Esto permitirá identificar la distancia existente entre esos conocimientos y prácticas habituales y los que se espera adquieran al finalizar el ciclo escolar; es decir, la necesidad educativa, Por otro, una parte importante del diagnóstico consiste en conocer los elementos del entorno sociocultural que incide en lo que los niños saben y hacen.

La evaluación diagnóstica dará pauta para planear la intervención pedagógica durante el ciclo escolar; la docente podrá identificar por dónde empezar, reconocer los avances que habrán de consolidarse primero y cuáles después, así como en qué período, para poder llegar a lograr lo propuesto al finalizar el ciclo. La evaluación diagnóstica es el soporte de la planeación anual, en tanto delimita el punto de partida y define los aprendizajes que se alcanzarán progresivamente para lograr lo propuesto.

La evaluación continua se realiza con la finalidad de reconocer los aprendizajes logrados después de un periodo de intervención pedagógica. Esta evaluación sustentará la planeación de estrategias para lograr nuevos aprendizajes y con ello avanzar hacia la consolidación de lo propuesto para el ciclo. Asimismo, permite valorar la eficacia del ambiente de aprendizaje diseñado, en tanto permitió o no que los niños y las niñas adquirieran los aprendizajes previstos.

La evaluación final consiste en comparar los resultados obtenidos al concluir él ciclo escolar, con aquello que se tenía propuesto lograr cuando inició. Lo esperado es que los niños y las niñas logren lo planeado para cada ciclo.

La evaluación final permite, además, reconocer los aciertos y limitaciones de la intervención pedagógica, para formular nuevas propuestas en la planeación del trabajo para el siguiente ciclo escolar. Cada nuevo ciclo recupera la experiencia del anterior para que la intervención del personal de supervisión, directora, educadora y profesores especialistas, sea más atinada y se refleje en lo que los niños y niñas conocen y practican habitualmente sin ayuda.

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